El éxito de un proyecto depende, en gran medida, de contar con los procesos adecuados de gestión de proyectos. Las organizaciones con un programa desarrollado de gestión de proyectos tienen más probabilidades de entregar a tiempo y dentro del presupuesto, incluso si ese programa es un híbrido de diferentes enfoques. De hecho, el 57 % de las empresas ahora han adoptado un enfoque híbrido para la entrega de proyectos.
Para crear un programa desarrollado de gestión de proyectos, debes empezar por decidir qué metodología de gestión de proyectos seguirás. Existen varias metodologías para elegir, pero estas son las más populares:
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agile
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Waterfall
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Kanban
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Scrum
Si no conoces las metodologías de gestión de proyectos, puede ser difícil distinguir entre un tablero Kanban y una pizarra Scrum, o entender por qué las diferencias entre las metodologías agile y Waterfall son importantes. Incluso puede parecer que no importa qué método de gestión de proyectos elijas. Sin embargo, cada metodología tiene sus ventajas, desventajas y mejores casos de uso.
Compara las metodologías Agile, Waterfall (cascada), Kanban y Scrum, y obtén una visión rápida de qué metodología de gestión de proyectos podría ser adecuada para ti y tu equipo.
Metodologías Agile, Waterfall, Kanban y Scrum
Si bien estas metodologías para la gestión de proyectos tienen diferencias significativas, es importante reconocer que cada una, en definitiva, tiene el mismo objetivo: facilitar la concreción de los proyectos. Con ese fin, cada metodología te permite gestionar los procesos de trabajo de tu equipo con estructura y comunicación. A pesar de las diferencias en la implementación de cada una de las metodologías (agile, Waterfall, Kanban y Scrum), existen muchas similitudes entre ellas.
Pero, incluso las diferencias entre los enfoques pueden confundir y parecer similares. ¿Cuándo se usa una pizarra Scrum frente a un tablero Kanban? ¿Es un gráfico de burndown, solo otra forma de referirse a los backlog? ¿Y cómo funcionan los diagramas de carriles? Si agregas las buenas prácticas de gestión de proyectos que se aplican a cada metodología, es fácil ver todas como pequeñas variaciones sobre un mismo tema.
Si bien las diferencias entre las distintas metodologías puedan parecer pequeñas, no dudes de que existen. De hecho, estos detalles supuestamente menores marcan una gran diferencia en la manera en que funciona el método. Por lo tanto, analicemos qué distingue a cada metodología para la gestión de proyectos.
¿En qué se destaca la metodología Waterfall?
En la gestión de proyectos Waterfall (cascada), los proyectos se desglosan en etapas lineales y secuenciales, en que cada parte del proyecto depende de la finalización de entregas anteriores. Por ello, el método Waterfall tiene dos características únicas.
Fases terminales distintas
La gestión de proyectos Waterfall se originó en la construcción y la manufactura, industrias en las que una fase debe completarse antes de que comience otra. Por ejemplo, no puedes empezar a construir tejados si no terminaste de construir la estructura. Este énfasis en la finalización lineal es central en el flujo de trabajo Waterfall.
En esta metodología, se utilizan fases distintas en lugar de trabajo simultáneo. No puedes volver a una fase anterior y, para hacer revisiones, se debe reiniciar todo el proceso. Así que, si debes decidir entre una gestión de proyectos Agile o Waterfall (cascada), recuerda que esta última ofrece menos flexibilidad.