La gestión de productos ha evolucionado significativamente desde que se abandonaron las metodologías de cascada en forma generalizada. Los equipos de Agile trabajan de forma más colaborativa e iterativa, lo que permite aumentar la velocidad de entrega y la adaptabilidad. Sin embargo, muchos equipos siguen teniendo problemas con una parte clave de la gestión de productos: la estrategia de producto.
¿Por qué la estrategia de producto sigue siendo un desafío tan persistente hoy en día? Para averiguarlo, conversamos con el experto en gestión del producto, autor y orador Roman Pichler.
Pichler, quien cuenta con más de 15 años de experiencia en la gestión del producto, asesorando y enseñando a líderes y propietarios de productos a mejorar su estrategia, compartió sus ideas sobre cómo definir y comunicar una estrategia de producto eficaz, evitar los errores más comunes y asegurar una buena aceptación de las partes interesadas.
Empecemos por los aspectos básicos. ¿Qué es una estrategia de producto y por qué las empresas la necesitan?
Una estrategia de producto es un plan de alto nivel que ayuda a los gerentes de producto a ejecutar y compartir su visión, y establece cómo planean que el producto alcance el éxito. Una buena estrategia explica lo siguiente:
- Para quién es el producto y por qué las personas querrían usarlo y comprarlo
- Qué es el producto y qué lo distingue
- Cuáles son los objetivos comerciales del producto
En otras palabras, una estrategia de producto efectiva incluye el mercado, las necesidades, las características clave o diferenciadores, y los objetivos comerciales.
Sin una estrategia, es difícil para las empresas entender qué valor creará un producto (o si debería crearse) y, una vez lanzado, si está aportando el valor deseado y cómo debería evolucionar. En otras palabras, una estrategia de producto permite que las empresas tomen decisiones de inversión inteligentes y gestionen eficazmente sus carteras de productos.
La metodología Agile les ha brindado a los equipos muchas técnicas para mejorar la entrega del producto, pero no proporciona pautas sobre la estrategia de producto. ¿Puede explicar este punto con más detalles?
En un marco de la metodología Agile, como el scrum, se da por sentado que el equipo de scrum, es decir, el propietario del producto, los desarrolladores y el maestro, sabe quiénes son sus usuarios y clientes, por qué querrán interactuar con el producto y pagarlo, y por qué vale la pena que la empresa invierta dinero en el desarrollo del producto. Sin ese conocimiento, sería imposible elaborar de forma eficaz el backlog del producto y escribir las historias de usuario adecuadas.
Sin embargo, el scrum no ofrece ninguna orientación sobre cómo determinar las necesidades ni el grupo de destinatarios adecuados. Tampoco ofrece ayuda para seleccionar los objetivos de negocio correctos y garantizar que sean realistas. Es decir, el scrum sirve para ayudar a los equipos a desarrollar productos complejos, pero no es un marco de gestión del producto.
Si los equipos de Agile no son conscientes de que hay un área de trabajo que Scrum no cubre y descuidan el trabajo estratégico y el descubrimiento de productos, tienden a enfocarse de forma casi exclusiva en la ejecución y en la entrega. En el peor de los casos, el equipo puede terminar haciendo un gran trabajo para crear un producto que la gente no quiere ni necesita o que no genera el valor comercial suficiente.
¿Cuáles son los mayores errores que ha visto cometer a las empresas en relación con la estrategia de producto?
Hay seis errores comunes en la estrategia de producto que veo que las empresas cometen:
1. No tener una estrategia de producto. Sin una estrategia de producto, no está claro quiénes son los usuarios y clientes de un producto, qué valor se debe crear para ellos, qué diferencia al producto de las ofertas de la competencia y qué beneficios debe ofrecer al negocio.
2. La estrategia de producto contiene información incorrecta. Esto a menudo se debe a la confusión entre estrategia de negocio y estrategia de producto. La primera debe indicar el enfoque elegido para hacer que la empresa sea exitosa. La segunda debe describir cómo se pretende hacer que el producto sea exitoso.
3. La estrategia de producto no se ha validado. Una estrategia de producto no validada contiene supuestos que no se han probado y riesgos que no se han abordado. En el peor de los casos, se basa en ilusiones en lugar de datos. Como consecuencia, el grupo de destinatarios puede ser erróneo, la propuesta de valor puede no ser lo suficientemente fuerte o el objetivo comercial puede ser poco realista.
4. La estrategia de producto no está vinculada con las decisiones tácticas para el producto. En estas situaciones, la estrategia no es lo que dirige el backlog del producto, y los datos recopilados durante el desarrollo de incrementos del producto y el lanzamiento de nuevas versiones no se utilizan para mejorar la estrategia.
5. La estrategia de producto no tiene el apoyo de las principales partes interesadas ni de los equipos de desarrollo. La falta de apoyo de las partes interesadas hace que hasta la mejor estrategia sea inútil. Una excelente manera de asegurar una buena aceptación es invitar a las principales partes interesadas y a los miembros del equipo de desarrollo a crear y actualizar el plan.
6. La estrategia del producto no se mantiene actualizada. En estos casos, la estrategia de producto se considera un plan fijo que debe ejecutarse. Sin embargo, a medida que el producto crece y evoluciona, y los mercados cambian, la estrategia debe adaptarse. Para garantizar que la estrategia continúe siendo útil, como regla general, revísala una vez cada tres meses.
Dice que el apoyo de las partes interesadas es parte fundamental de la estrategia de producto. ¿Cómo puede un gerente de producto comunicarle su estrategia a las partes interesadas relevantes?
La mejor manera de comunicar una estrategia de producto es involucrar a algunas personas (las principales partes interesadas) en la creación, validación y actualización del plan, preferiblemente a través de un taller colaborativo.
Las partes interesadas clave son las personas cuyo apoyo activo es necesario para ofrecer el producto. En el caso de un producto comercial, esto podría incluir un profesional de marketing, un representante de ventas, un agente de soporte técnico y un experto en finanzas. Considero que este enfoque aprovecha la pericia de las personas, brinda claridad y coherencia, y aumenta las posibilidades de asegurar un fuerte apoyo.